Cable

La silla de cable no existe sin amigos compartiendo un tereré, a la tardecita, sentados en la vereda, donde el viento sopla solo un poco más que adentro de la casa. El entramado de cable, sirve de sostén y reposo para el entramado de nuestros días. Sus colores iluminan y alegran la vida. Nos devuelven a la infancia, nos recuerdan los viajes en colectivo con boleto capicúa y nos trasladan al jardín de nuestras abuelas.